¡Rickseth saca su licencia! 1 comment


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LICENCIA 2

Hace unos días y debido a los miles de retenes que hay en mi “querida ciudad” decidí ir a sacarme la licencia, si así es, soy tan “malote” que andaba por la vida sin licencia y no me importó, tanto por que no suelo creerme personaje de “The fast and the furious”, y debido a que soy un conductor “casi ejemplar”, no como esos energúmenos que manejan como desquiciados tratando de llegar primero a todos lados … En fin, ya se entendió mi disgusto, así que debido a la situación tan “diplomática” del gobierno por detenerte hasta por que no llevas el acta de nacimiento de tu mascota, fui aquel día a sacar la licencia. Tengo que decir que hace unos años quise sacar la licencia de conducir y termine “casi” peleando con una tía muy loca que me empezó a gritar y luego yo también (fue porque me hacían falta lentes para ver de lejos) y como reclame a más no poder, consecuencia de eso, me bloquearon indefinidamente…

 ¿Pero por qué tiene que haber gente muy ociosa y burócrata que desea con todas sus fuerzas que no hagas ningún trámite? Ese era el primer obstáculo ese día, así que para evitar cualquier tipo de caras de ¡No llegues tarde!, llegué temprano, con papeles originales y sus debidas copias y fui el tercero de la fila (tómala papa). Contrario a mi costumbre, esta vez no platique con los dos señores que estaban en la fila, que se enfrascaban en la discusión de ver que colonia era la más peligrosa de la ciudad, así que me limité a sólo escuchar y así fue como fui la ficha 3 al pasar (obviamente). Todo iba muy bien, al enterarme que ya no estaba bloqueado por el incidente de años atrás, pero como expuse hace unos momentos ¿Por qué tiene que haber gente que no puede atenderte bien? Señora malhumorada, con cara de pocos amigos y como debe ser con el afán de chingar al prójimo. Primero, me regresó una copia de mi identificación por que según “no se me veía la nariz”, ¡Pues que acaso soy Lord Voldemort Señora por Dios! (una disculpa por decir el nombre del señor tenebroso). El caso es que me mando a sacar otraaa copia de mi identificación, después de hacer el examen teórico y obligatorio.

 El examen es una verdadera papita (ósea que estuvo muy fácil) y de verdad quien no pase el examen es porque no merece manejar y debe resignarse a ser objeto de las burlas de todos, enserio, las preguntas son muy obvias y aun cuando la señora me veía feo cuando respondía bien, eso no es problema (puede irse con su intimidación hasta allá muy lejos), aun cuando en una que otra pregunta tratan de confundirte (malditos), creo que no es problema para poder sacar un 8 como el que yo saqué. El caso es que pasé ese examen de poca, y según yo tenía que haber un examen de la vista, pero ¿Qué creen?, que de alguna manera en el módulo donde fui no hay o no existe el examen médico, y yo que ya me había equipado con unos lentes para poder ver hasta la letra más pequeña y dejar en ridículo a su otro examen, y salen con eso, bueno fue mejor para mí, y lo único que me pusieron es que debía donar mi corazón, mis riñones y mi hígado si muero dentro del auto ¡Malditos sádicos! me imagino a esos buitres rondando y descuartizándome para quitarme mi pobre corazón.

 Todo iba bien hasta ahora, pues nada más me faltaba un solo y simple paso, el ir a pagar (y a sacar la copia que doña tramites me mandó y que debía entregar rápidamente si no mi trámite se iba a cancelar). Pagar en el banco fue un poco tardado (siendo las 10 am) pero pasó todo sin novedad, guardé el recibo en el folder que llevaba (por cierto un folder cerrado) y me fui a sacar la dichosa copia. La copia la saqué sin problemas, junto con una ampliación para que la señora no me dijera absolutamente nada otra vez de mi nariz. Pero justo en ese momento de guardar y revisar mis documentos en el folder, mi corazón se detuvo, y es que a la hora de buscar el jodido comprobante de pago ¡Oh por DIOSSSS! No estaba, y ya se imaginarán como me puse en ese momento, pues intentaba buscar y rebuscar el dichoso papelito esperando que estuviera entre los otros documentos… El que yo pensaba que iba a ser un día sin complicaciones, se volvió una pesadilla, pues ahí me tienen buscando en el camino del banco a la papelería el papelito azul, rogando a todos los santos por encontrarlo y no volver a pagar los más de 700 pesotes mexicanos que costó.

 Creo que en ese momento fui el hazmerreír de mucha gente (y con maldita justa razón) pues ir mirando y recogiendo papelitos tirados por todo ese camino, creo que se vio muy gracioso, al grado que hasta las señoras que recogen la basura (llamadas aquí las naranjitas) me veían y se reían, y hasta se daban el lujo de casi decirme “no me importa tu estúpido papel” Creo que ya leyendo esto, podrá parecer muy graciosa mi anécdota, pero justo en ese momento no sabía ni que hacer, y lo único que recuerdo entre mi angustia, es que regresé al banco, estúpidamente pensando en hablar con el gerente y decirle que en mi estupidez perdí el comprobante y que me hiciera otro comprobante, cosa que no paso por que el gerente estaba en su oficina intentando persuadir a un cliente que sacara su crédito con ese banco.

 Así que ahí estaba yo, a punto de volverme creyente de todos los santos posibles, con un licuado de sentimientos de pena, furia, y frustración, de haber estado casi a punto de obtener mi licencia. Y entonces, salí otra vez a buscar el papelito azul, y está de más decir que ya mis ganas habían caído y las posibilidades de encontrarlo eran casi de cero. Y en medio de la calle, tal vez pisado por una o dos personas, ¡AHÍ ESTABAAAAA EL MALDITO Y BENDITO PAPEL! No me pregunten como es que me di cuenta o que ser mágico o divino me ayudó, porque no lo sé, sólo sé que ahí estaba y el color me volvió a la piel (y eso ya es decir mucho por mi tono gasparin). Fue como volver a nacer ese día, como despertar de una horrorosa pesadilla, el mismo sentimiento cuando te encuentras dinero de la nada, o cuando de pequeño encuentras a tu mama después de perderla. Así mero.

 Lo que le siguió no tiene tanto chiste ni gracia, no pude, ni quise burlarme de la señora trámites por miedo al karma al entregar la cochina copia; cuando me tomaron la foto, todavía tenía el semblante de un muerto viviente que ni me dio tiempo de sonreír. Casi después de tomada la fotografía, me dieron el plástico que casi beso y voy a bendecir a la mismísima catedral, pero ya no había tiempo y todaaaviaaa, si todaviaaaa tenía que ir a trabajar. Dichosos los que no tienen que pasar las peripecias para poder sacar su licencia, y hacen el trámite en tiempo record. Dichosos. Fin y Punto.


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